Pensando al DirCom Global


La verdad detrás del Organigrama

Cuando se trabaja en Comunicación Interna, nuestra primera labor es entender como funciona realmente nuestra organización o empresa, mucho más allá de los esquemas, procedimientos y otros formalismos típicos del management moderno. Una verdadera comprensión de las relaciones humanas entre nuestro talento, nos permitirá actuar asertivamente para tener equipos de trabajo verdaderamente integrados, productivos y con pertenencia hacia la marca corporativa.

El organigrama que da forma a nuestros procesos, muchas veces puede constituirse en un obstáculo para la comprensión de esas dinámicas comunicacionales tan ricas que día a día, también impactan en nuestra organización. Detrás de nuestros organigramas, se esconde otra estructura con sus propios líderes, mediadores y actores, que da forma a nuestra cultura corporativa y crea canales efectivos para la transferencia de mensajes. Con o sin el componente tecnológico, nuestras organizaciones tienen sus propias redes sociales.

Ejemplo de un organigrama, tomando en cuenta las interacciones

Ejemplo de un organigrama, tomando en cuenta las interacciones

Dependiendo del tamaño de nuestra organización, comprender estas interacciones, puede ser tan simple como interactuar con nuestro talento día a día, como necesitar de la perceptiva ayuda del equipo gerencial, o hasta puede requerir la ayuda de softwares especiales para el análisis de redes sociales, como Gephi. Para esto último, podemos solicitar la ayuda de Informática, y utilizar la data proveniente de los mails corporativos o de la misma red social de la organización, si tenemos esta funcionalidad en nuestra intranet.

Al examinar la red social, encontramos al miembro del talento con mas interacciones

Al examinar la red social, encontramos al miembro del talento con mas interacciones

Comprender el grado “centralidad” de los miembros de nuestro equipo, así como la frecuencia de las interacciones entre ellos, puede ayudarnos a determinar quienes son los lideres informales de nuestra organización, si existen “agrupaciones” entre el talento, quienes son los mediadores entre ellas, etc. A la hora de transmitir mensajes importantes, de enfrentar alguna crisis interna o de enfrentar anuncios que nadie quiere (como el “no podemos dar el aumento que esperaban”, tan típico en la Venezuela actual), tener este mapa de relaciones puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso de nuestra gestión de Comunicación Interna. Asimismo, este análisis nos permitirá examinar junto al equipo gerencial, la efectividad real de su estilo de liderazgo.

Con este análisis realizado, probablemente detectemos que los simpáticos miembros del personal de limpieza son quienes mas efectivamente transmiten la información; para nadie es un secreto lo mucho que hablan mientras “pasan un coletico” en las estaciones de trabajo. También es probable que detectemos como uno de nuestros talentosos analistas, quien no goza del favor de su gerente, mantiene relaciones cordiales y constantes con miembros de todos los otros departamentos, a quienes además transmite su apego a la marca corporativa; acá, nos tocará entender el papel como canal que este analista tendrá para mejorar el branding interno, así como las verdaderas causas de las diferencias con su supervisor. Asimismo, capaz detectemos que la nueva gerente de proyectos se ha ganado con una simple sonrisa y una consideración constante, al personal de seguridad con quienes tantos problemas hemos tenido últimamente.

Detectar las redes sociales que existen en nuestra organización, por mas grande o pequeña que sea, es una de las labores vitales de nuestro DirCom, o de quién gestione la Comunicación Interna. Y como muchas de las labores en el mundo de las comunicaciones y la estrategia, requiere de métodos, pero también de mucha intuición y percepción.

Jenga, El Juego del Emprendedor

El emprender en América Latina es sin duda algo admirable. Nuestros países viven marcados por inestabilidades políticas, crisis económicas, mercados imperfectos, controles gubernamentales siempre cambiantes, etc. En nuestros entornos de negocio, parece nunca ser el momento para arrancar una iniciativa productiva. A pesar de ello, de acuerdo al estudio realizado por el Global Entrepeneurship Monitor para 2012, sólo 28% de los encuestados en América Latina expresó que su “miedo al fracaso” era la razón para no comenzar un negocio.

Nuestra disposición a arriesgarnos, y la creatividad que nos caracteriza (muchas veces irreverente), da a los emprendedores latinoamericanos la fuerza para dar ese primer paso y crear un proyecto exitoso.

Pero la idea surgida es sólo la primera pieza de un rompecabezas retador y maravilloso. Convertir esa necesidad que detectamos en el mercado, en un negocio verdaderamente productivo y económicamente viable, es como la construcción paulatina de una torre con muchas piezas; emprender se parece a mucho a jugar Jenga.

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Siempre debemos estar conscientes que aunque tengamos muchas piezas, apilarlas de manera desordenada hará que tal vez nuestra torre crezca, pero eso sólo hasta cierto punto, cuando  nuestra torre se vendrá irremediablemente abajo. Este tipo de incidentes ocurre en muchos emprendimientos, una vez que se decide crecer sin tener soporte organizacional o una estrategia con objetivos claros, que vienen a ser como los cimientos de nuestra torre. A todos nos ha pasado en el Jenga que movemos una pieza vital de “recursos” de la base, y terminamos perdiendo la partida.

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Como el Jenga, el emprender se juega en equipo. La persona o grupo que haya tenido la idea del negocio, el primer y más importante bloque de la torre, será siempre quien decida su forma y orientación, pero no podrán crear sus bases sin la participación de otras personas, sean estos miembros del equipo o asesores externos especializados. Sólo gracias a un equipo comprometido, con pertenencia hacia la naciente marca del emprendimiento, podrán construirse y mejorarse los procesos de nuestra Cadena de Valor. Además, es siempre necesario conseguir la orientación especializada de otros profesionales, que se desempeñen en áreas que bien no son esenciales para nuestra cadena de valor o no tienen un carácter permanente. Contando con un bosquejo inicial de nuestro equipo y de esta suerte de consejo asesor, podremos absorber todo lo necesario de la etapa inicial del emprendimiento, que como nos cuenta Javier Megias, se caracteriza por el aprendizaje más que por la rentabilidad.

El DirCom o quien haga sus veces, juega acá un papel importantísimo, como comento desde mi primer post.  De acuerdo a El Mandato de Melbourne, un profesional de las comunicaciones y la estrategia, comienza asegurándose de contar con una organización sólida. Es bastante común el que deba referir a otros expertos, que puedan orientar en aspectos base como la Personalidad Jurídica ideal según el tipo de negocio, o en  métodos de producción, procesos administrativos, recursos humanos, etc.

Incluso cuando seguimos las reglas básicas de nuestro particular juego de Jenga, siempre cabe la posibilidad de que la torre se nos venga abajo, tal vez porque cambiamos una pieza de manera equivocada, o hasta porque la mesa donde se encontraba, se movió inesperadamente. El camino al éxito, no es nada recto, y es algo que afortunadamente muchos emprendedores han entendido.  Aunque no he estado envuelto directamente, podría mencionar con orgullo el éxito de proyectos tan diversos como Yenny Bastida, Proyecto Cardigans o Pollito Inglés, a quienes he visto encontrar en el aprendizaje y en equipos multidisciplinarios, partidas exitosas de Jenga.

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Lo importante, es que estemos siempre preparados para reconstruir nuestra torre si llega a caerse, y con humildad encontremos la disposición de volver a comenzar. Esto, hasta encontrarle la forma en que mejor se engranen la necesidad del entorno y la propuesta emprendedora.

Los colaboradores y la organización: ¿Imágenes independientes?

Las organizaciones son, ante todo, una agrupación de personas que persiguen un objetivo. Hace mucho que dejamos de entenderlas como una caja cerrada, hermética e impenetrable.

Como les comentaba en un post anterior, cualquier individuo ligado a nuestra empresa o institución, se relaciona con ella desde mas de una faceta. Desde el papel de colaborador, cada uno de los miembros de nuestro equipo va con su identidad a aportar elementos para componer la identidad macro de la organización. Sus valores deben concatenarse con los valores organizacionales, su comportamiento va a definir nuestra cultura y, eventualmente, de entre ellos saldrán los líderes formales e informales del equipo. La influencia de la identidad individual en la identidad organizacional, será mayor mientras mas reducido sea nuestro grupo de trabajo.

La imagen institucional y la de los individuos que la componen no son independientes. La imagen que nuestros colaboradores presenten hacia lo externo de la organización, va a influir directamente en la imagen que se tendrá de nuestra organización. Ello será mayor, mientras mas pública sea la relación colaborador-organización.

Organizacion_Colaboradores_Imagen_Institucional

Mas razón no puede tener mi mas experimentado colega Gabriel Patrizzi. Por ello, deben nuestros colaboradores estar conscientes de su responsabilidad, recibiendo toda la guía que les permita ser con éxito nuestros primeros y mas importantes voceros. Podemos incluso ofrecer a los miembros de nuestro equipo, asesoría para el desarrollo de sus objetivos personales, y de esa manera, de una marca personal.

Será labor de nuestro DirCom (o quien haga sus veces) el velar por ese alineamiento, como un vital elemento de su objetivo supremo: Lograr que la imagen, la percepción que nuestros públicos tengan de la empresa o institución, se apegue a su verdadera identidad y coadyuve a la consecución de sus objetivos.

INSIDE SCOOP

Nada ilustra mejor que un caso. Como nos cuenta David García-Navas en este post, esta evidente interacción entre lo individual y lo organizacional, va a encontrar en las redes sociales una de sus principales arenas.

Uno de mis contactos de twitter utiliza su cuenta personal para promocionar constantemente la institución para la cual trabaja, y a la que representa ante varios de sus stakeholders (públicos); su usuario en twitter, URL en otras redes sociales y correo electrónico, es exactamente el mismo. Ante ciertos inconvenientes con una instancia ante la cual debía acudir en nombre de su institución, decidió expresar contundentemente su descontento en varios tweets. Si bien habían quejas que merecer ser escuchadas, también incurrió en insultar al personal que decidía sobre sus casos e incluso, hacía llamados implícitos a actos de vandalismo. La conducta continuo durante varios días.

Obviamente, ello no sólo tuvo consecuencias para ella, sino también para su institución, que estaba incluso en desconocimiento de lo que había expresado. Alegar el uso de su “cuenta personal” y el “ejercicio de la libertad de expresión” fue imposible, cuando en medio de quejas e insultos, había fotos de su equipo de trabajo y publicidad para los servicios ofrecidos.

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